
El término "amonestar" en la Biblia se refiere a una instrucción o advertencia que se da para guiar a alguien hacia un comportamiento o camino correcto. Proviene del latín "admonēre", que significa "advertir" o "aconsejar".
En este artículo, te invitamos a adentrarte en el significado bíblico de la amonestación y a comprender su importancia como herramienta para el crecimiento espiritual. Exploraremos ejemplos bíblicos, principios fundamentales y la aplicación práctica de la amonestación en la vida cristiana.
Puntos Clave
- La amonestación en la Biblia es una forma de disciplina que busca ayudar a las personas a crecer en su fe y madurez espiritual.
- La amonestación es un acto de amor y misericordia que busca restaurar y guiar a los descarriados.
- La Biblia presenta ejemplos de amonestación tanto divina como humana, como Dios amonestando a Israel (Deuteronomio 4:20) o Pablo amonestando a los Corintios (1 Corintios 4:14).
- La amonestación debe ser siempre con amor y sabiduría, evitando la crítica destructiva y la hipocresía.
- Es importante discernir la amonestación genuina de la crítica o el chisme, que busca dañar o humillar.
- La amonestación puede ser pública o privada, según la gravedad de la falta o el contexto.
- La amonestación se debe dar con paciencia y comprensión, reconociendo la fragilidad y la necesidad de ayuda del otro.
- La amonestación debe ir acompañada de oraciones y peticiones por el crecimiento espiritual del que se amonesta.
- La amonestación es un proceso continuo, que requiere humildad y disponibilidad para ser enseñados y corregidos.
- La amonestación es un elemento crucial en la vida de la iglesia, fortaleciendo la comunidad y guiándola hacia la santidad.
Amonestación en las Sagradas Escrituras
Dios como Amonestador
Dios, en su amor y sabiduría, amonesta a su pueblo constantemente para que se mantenga en el camino de la rectitud. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, encontramos ejemplos de Dios amonestando a sus hijos para que se arrepientan y vuelvan a Él.
Un ejemplo claro lo encontramos en el Salmo 50:15: "Invoca a mí en el día de la angustia; Yo te libraré, y tú me glorificarás". Aquí, Dios amonesta a su pueblo a buscarlo en momentos de dificultad, reconociendo su necesidad de ayuda y guía.
Amonestación Humana
En el Nuevo Testamento, Jesús enseña que la amonestación es una responsabilidad fundamental de los cristianos. En Mateo 18:15-17, Jesús nos instruye a confrontar las faltas de nuestro hermano, primero en privado, luego con un testigo y finalmente con la iglesia.
Además, la amonestación es un elemento clave en la vida de la iglesia, donde los hermanos se ayudan mutuamente a crecer en su fe y madurez espiritual. En Gálatas 6:1, Pablo escribe: "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado".
Principios para Amonestar con Sabiduría
Amonestar con Amor
La amonestación es un acto de amor y misericordia, no de juicio o venganza. Jesús comparó la amonestación con la parábola de la oveja perdida (Lucas 15), donde el pastor busca a la oveja perdida, la abraza y la amonesta para que no se vuelva a perder.
En la amonestación, el amor se demuestra no solo con las palabras, sino también con la actitud. Es fundamental hablar con amabilidad, paciencia y compasión, evitando la crítica mordaz o la humillación.
Amonestar con Sabiduría
La amonestación debe ser siempre con sabiduría, discernimiento y prudencia. Es importante elegir el momento y el lugar adecuados, teniendo en cuenta las circunstancias y las necesidades del otro.
Además, es fundamental saber cuándo hablar y cuándo guardar silencio. La amonestación no se debe dar de forma impulsiva o en un momento de enojo, sino con calma y reflexión.
Amonestar con Humildad
La amonestación no debe ser un ejercicio de superioridad moral, sino un acto de servicio y ayuda mutua. Reconocer nuestras propias debilidades y la necesidad de Dios en nuestra vida nos permite abordar las faltas de otros con humildad y compasión.
Es importante recordar que todos somos pecadores y necesitamos la gracia de Dios para crecer en santidad.
Aplicación práctica de la Amonestación
Cómo Amonestar a un Hermano
- Buscar la guía del Espíritu Santo: Antes de amonestar a alguien, ora y busca la dirección del Espíritu Santo. Pídele sabiduría, discernimiento y amor para poder actuar con la mayor sensibilidad.
- Hablar en privado: Si la falta es menor, es mejor abordarla en privado con el hermano. Elige un lugar y un momento adecuados para hablar con calma y respeto.
- Centrarse en la conducta, no en la persona: Es importante hablar sobre la falta específica y no atacar la persona o su carácter.
- Escuchar con atención: Es fundamental dar espacio al otro para que pueda expresar su punto de vista y comprender su perspectiva.
- Ofrecer amor y apoyo: La amonestación debe ir acompañada de amor y apoyo. Demuestra interés por la persona y la necesidad de ayudarla a crecer.
- Ser paciente y persistente: La amonestación puede ser un proceso que requiere tiempo y paciencia. No te desanimes si no ves resultados inmediatos.
Video Recomendado: Amonestar en la Biblia: Una guía para el crecimiento espiritual
Preguntas Frecuentes
¿Cómo puedo saber si es necesario amonestar a alguien?
La decisión de amonestar a alguien debe basarse en la gravedad de la falta, el impacto que tiene en la persona y en la comunidad, y la intención de ayudar. Si una falta afecta la vida del hermano o daña la comunidad, es necesario abordarla.
¿Cómo puedo discernir la amonestación genuina del chisme?
La amonestación genuina busca ayudar al hermano, mientras que el chisme busca dañarlo. La amonestación se da con amor y en privado, mientras que el chisme se comparte con otros para causar daño.
¿Cómo puedo evitar ser hiriente al amonestar?
Es fundamental hablar con amabilidad y compasión, centrándose en la conducta y no en la persona. Además, es importante reconocer que todos somos pecadores y necesitamos la gracia de Dios para crecer en santidad.
¿Qué debo hacer si la persona se molesta con la amonestación?
Es importante mantener la calma y la paciencia, buscando la guía del Espíritu Santo. La amonestación no siempre es bien recibida, pero es fundamental seguir adelante con amor y sabiduría.
¿Qué debo hacer si la persona no se arrepiente después de la amonestación?
Si la persona se niega a arrepentirse, es necesario seguir la enseñanza bíblica y dejar la decisión final en manos de Dios. La amonestación es un acto de amor, pero no podemos obligar a nadie a cambiar.
Conclusión
La amonestación es un elemento crucial para el crecimiento espiritual de los cristianos. Es un acto de amor, misericordia y sabiduría que busca guiar a los descarriados hacia un camino de rectitud.
Es importante recordar que la amonestación debe ser siempre con amor, paciencia y humildad, buscando el bienestar y el crecimiento espiritual del que se amonesta.
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