
La palabra "guardar" en la Biblia, a menudo traducida del hebreo "shamar" y del griego "tereo", va mucho más allá de una simple acción de resguardo o conservación. Representa un compromiso profundo y personal con Dios, una entrega voluntaria a su voluntad y un anhelo por vivir en consonancia con su Palabra.
En este análisis, nos adentraremos en el significado de "guardar" en el contexto bíblico, explorando su rica diversidad de aplicaciones y revelando su profunda conexión con la fe, la obediencia y la búsqueda de la santidad.
Puntos Clave
- "Guardar" como un acto de obediencia: La palabra "guardar" en la Biblia se relaciona directamente con la obediencia a los mandamientos de Dios.
- "Guardar" la fe y la vida espiritual: Se trata de proteger y fortalecer la fe personal, resistiendo la corrupción del mundo y las falsas enseñanzas.
- "Guardar" la palabra de Dios: La Biblia nos exhorta a guardar las palabras de Dios en nuestros corazones y a vivir de acuerdo a ellas.
- "Guardar" los mandamientos: Los mandamientos de Dios no son una carga, sino un camino de vida y felicidad.
- "Guardar" la Ley de Dios: La Ley de Dios revela su voluntad y nos guía hacia la justicia y la santidad.
- "Guardar" el día del Señor: Dedicar tiempo para la adoración y el descanso en la presencia de Dios.
- "Guardar" el corazón: Proteger el corazón de pensamientos impuros y deseos egoístas.
- "Guardar" la esperanza: Mantener una esperanza viva en la promesa de Dios de un futuro glorioso.
"Guardar" en el Antiguo Testamento
"Shamar": Un Compromiso con la Ley Divina
La palabra hebrea "shamar" se utiliza con frecuencia en el Antiguo Testamento para expresar la idea de "guardar" o "observar". En este contexto, "guardar" se refiere principalmente a la obediencia a la Ley de Dios, que incluye los Diez Mandamientos y otras leyes y preceptos dados al pueblo de Israel.
Deuteronomio 8:6 es un ejemplo claro de cómo se utiliza "shamar" en relación con la obediencia a Dios: "Porque Jehová tu Dios te lleva a una tierra buena, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de manantiales que salen en los valles y en los montes; tierra de trigo y de cebada, de vides, de higueras y de granados; tierra de olivos, de aceite y de miel".
En este pasaje, Dios les recuerda a los israelitas que Él los llevó a la tierra prometida, pero también los exhorta a recordar cómo los guió en el desierto y les dio alimento y agua. Dios les dice que deben "guardar" sus mandamientos, es decir, obedecerlos y vivir de acuerdo a ellos.
"Guardar" para Proteger y Cuidar
"Shamar" también puede significar proteger o cuidar. En Proverbios 7:2, se habla de la importancia de "guardar" el camino de la sabiduría: "Guárdalos en tu corazón, y obsérvalos en tus caminos". En este caso, se trata de proteger al corazón de las malas influencias y de cuidar el camino que se recorre.
El concepto de "guardar" en el Antiguo Testamento está profundamente ligado a la idea de la alianza que Dios hizo con su pueblo. Dios les prometió protección y bienestar si ellos "guardaban" sus mandamientos, es decir, si obedecían sus leyes y vivían de acuerdo a su voluntad.
"Guardar" en el Nuevo Testamento
"Tereo": Obediencia, Protección y Crecimiento
En el Nuevo Testamento, la palabra griega "tereo" es la que se utiliza para expresar la idea de "guardar". Como en el Antiguo Testamento, "tereo" implica obediencia a Dios, pero también se extiende a la protección de la fe y al crecimiento espiritual.
En Juan 14:21, Jesús dice: "El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él". Aquí, Jesús vincula el "guardar" sus mandamientos con el amor. No se trata solo de obedecer por obligación, sino de obedecer por amor y aprecio.
"Guardar" la Fe y Resistir la Corrupción
En 1 Pedro 1:13, el apóstol Pedro exhorta a los cristianos a "guardar" su fe: "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y poned vuestra esperanza por completo en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo". En este pasaje, "guardar" implica proteger la fe de la corrupción del mundo y de las falsas enseñanzas.
"Guardar" la Enseñanza Apostólica
En Judas 1:20-21, se nos exhorta a "guardar" la enseñanza apostólica: "Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna".
Aquí, "guardar" implica no solo proteger la enseñanza apostólica, sino también nutrir la fe y crecer en la gracia de Dios.
"Guardar" como un Estilo de Vida
"Guardar" en la Biblia no es un acto aislado, sino un estilo de vida que se fundamenta en el amor a Dios y a su Palabra. "Guardar" implica una serie de acciones y decisiones que reflejan nuestro compromiso con Dios.
1. Guardar el Día del Señor
El cuarto mandamiento del Decálogo nos exhorta a "guardar" el día del Señor, es decir, a dedicarlo a la adoración y al descanso en la presencia de Dios. Esta es una oportunidad para reflexionar sobre su amor, para escuchar su Palabra y para fortalecer nuestra relación con Él.
2. Guardar el Corazón
Proverbios 4:23 nos advierte: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida". En este pasaje, se nos anima a "guardar" el corazón, es decir, a protegerlo de pensamientos impuros y deseos egoístas.
3. Guardar la Esperanza
Romanos 5:5 dice: "Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado". "Guardar" la esperanza implica mantener viva la esperanza de un futuro glorioso, donde Dios hará nuevas todas las cosas.
4. Guardar la Palabra de Dios
Salmos 119:11 dice: "En mi corazón he guardado tus palabras". "Guardar" la palabra de Dios implica estudiarla, meditar en ella y dejarla que transforme nuestra vida.
"Guardar" como un Compromiso de Amor
"Guardar" en la Biblia no es un acto de legalismo, sino un acto de amor. Al "guardar" los mandamientos de Dios, estamos expresando nuestro amor por Él. Es un acto de obediencia que nace del agradecimiento por su gracia y su amor.
"Guardar" como un Camino de Felicidad
La Biblia nos asegura que "guardar" los mandamientos de Dios no es una carga, sino un camino de felicidad. En Deuteronomio 28:1-14, Dios promete bendiciones a los que "guardan" sus mandamientos, y maldiciones a los que no los obedecen.
Al "guardar" los mandamientos de Dios, estamos eligiendo vivir en armonía con su voluntad y experimentar la plenitud de su amor.
Video Recomendado: Guardar en la Biblia: Un Compromiso de Amor y Obediencia
Preguntas Frecuentes
¿Cómo puedo "guardar" la palabra de Dios?
"Guardar" la palabra de Dios no es un acto pasivo, sino un proceso activo que implica leerla con atención, reflexionar sobre su significado y ponerla en práctica en la vida diaria. Es importante encontrar momentos para la meditación y la oración, donde se pueda escuchar la voz de Dios y dejar que su Palabra nos transforme.
¿Qué sucede si no "guardo" los mandamientos de Dios?
La Biblia nos advierte sobre las consecuencias de no "guardar" los mandamientos de Dios. Estas consecuencias pueden ser tanto espirituales como físicas. La desobediencia a Dios trae separación de Él, y la separación de Dios trae sufrimiento y muerte.
¿Cómo puedo "guardar" mi corazón?
"Guardar" el corazón implica un esfuerzo consciente por protegerlo de las influencias negativas. Esto implica ser selectivo con las amistades, con los contenidos que se consumen y con los pensamientos que se permiten entrar en la mente.
¿Qué significa "guardar" el día del Señor?
"Guardar" el día del Señor implica dedicar este día a la adoración y al descanso en la presencia de Dios. Se trata de priorizar la relación con Dios, la lectura de su Palabra, la participación en la comunidad cristiana y el servicio a los demás.
Conclusión
"Guardar" en la Biblia es un concepto multifacético que abarca la obediencia, la protección, el cuidado y el crecimiento. No se trata de una obligación legal, sino de un compromiso de amor que nace del corazón y se expresa en la vida diaria.
Al "guardar" los mandamientos de Dios, estamos eligiendo vivir en armonía con su voluntad, fortalecer nuestra relación con Él, proteger nuestra fe y experimentar la plenitud de su amor y su gracia. Es un camino de vida que nos lleva a la verdadera felicidad y a una profunda satisfacción.
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